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Kenobismo
Inactivo
2020 — 2023
Kenobismo fue un proyecto en redes sociales centrado en datos, lore y noticias de Star Wars que más tarde se expandiría a cine en general.
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Aunque antes había tenido algunas cuentas sobre contenido de fútbol, considero que mi carrera como emprendedor comienza en 2020 abriendo una cuenta de Instagram dedicada a subir contenido como curiosidades y noticias de Star Wars: Kenobismo. En esta, por primera vez fui consistente con el contenido y me lo tomé un poco más en serio.
No me fue mal en cuanto a número de seguidores y métricas, pero tenía 16 años, la consistencia me agobió y tampoco veía ningún beneficio en seguir con eso. Antes de cumplir el primer aniversario de la cuenta, la acabé cerrando para tomarme un descanso por un tiempo indefinido.
Pasaron los meses, más de un año quizá, y en 2022 vi un short clave que hablaba de una app para minar Bitcoin. (Parece que esto no tiene nada que ver con Kenobismo, pero espera un poco).
Ya me había interesado por cryptos anteriormente, pero nunca más allá de mirar como Bitcoin subía y bajaba. Tras descargar fascinado la aplicación de minería y empezar a utilizarla, nació una nueva obsesión: las criptomonedas. Veía vídeos, gráficos, de todo.
Un compañero de clase me preguntó qué haría al cumplir 18. Pensé unos segundos y respondí: «Crearme una cuenta en Binance».
Y eso hice, aunque no usé para nada la cuenta de Binance, al final compré cryptos en un cajero y las metí en una wallet. Nada de exchanges.
Todo este interés por las criptomonedas me acabó llevando también a descubrir más sobre inversión en general, finanzas personales y lo más importante: emprendimiento.
Esto último me llevó a su vez de vuelta a Kenobismo. Tenía una buena audiencia, podía tomármelo más en serio y ganar dinero.
Retomé la cuenta de Instagram con fuerza: consistencia, calidad y un objetivo claro. Empecé a subir también vídeos cortos que resubía a TikTok y YouTube (usaba voz artificial, no la mía).
Así que ahí, oficialmente, decidí emprender (aunque el proyecto ya estaba iniciado de antes).
Instagram y el resto de redes empezaron a crecer bastante bien. Al cabo de un tiempo, TikTok incluso superó a Instagram y tuve meses buenísimos, con cifras de hasta 50 millones de visualizaciones.
La monetización, al menos en TikTok, estaba al caer.
Pocos meses después pude solicitarla, aunque si no recuerdo mal, tuve que esperar uno o dos meses para recibir mi primer pago.
Para poder cobrarlo, me abrí mi primera cuenta bancaria. en Revolut. Ese mes las visualizaciones no fueron las mejores, pero gané unos 40-50 €, que me supieron a gloria.
El mes siguiente gané unos 20 €. Y al siguiente, mis vídeos pasaron de un mínimo de 10.000 visualizaciones (con una media de 50.000) a quedarse todos por debajo de mil. Tuve un shadowban, quizá por el contenido de películas.
Seguí subiendo contenido con la esperanza de que se solucionase, pero nunca lo hizo. Como respuesta a esto, dejé los vídeos cortos en Kenobismo y empecé a subir a una nueva serie de cuentas dedicadas al cine en general y no sólo de Star Wars, ahora con mi voz real.
Subí exactamente 100 vídeos. Lo hice como algo temporal para darle tiempo al shadowban de Kenobismo a recuperarse, no llegué a generar ingresos con este proyecto.
Tras los 100 vídeos, volví a Kenobismo. Decidí empezar a subir allí también vídeos de cine en general; no sólo Star Wars; y además dejé publicar otro tipo de publicaciones para centrarme en los vídeos cortos.
Estuve así unas semanas. Pero el shadowban de TikTok seguía. Decidí que había que hacer algo más. Me expandiría a vídeos largos en YouTube.
Empecé a prepararlo todo para ello, pero justo el día antes de grabar el primer vídeo largo de Kenobismo, vi otro vídeo clave para mi trayectoria: The Wild Project #219 ft Jordi Maquiavello.
Un episodio del podcast hablando de cine durante casi cinco horas. Nunca había visto un podcast tan largo de principio a fin. Este fue el primero y me gustó mucho. Pero llegué a una cruda reflexión: no tenía ni idea de cine. Al menos no tanto para “impartir clases” de él.
Tras pensarlo un poco más y viendo que de todos modos esto no tenía mucho futuro y además odiaba grabarme, lo acabé dejando.
Sin embargo, justo el día después de mi reflexión una nueva idea vino a mi mente — EliteBara.